Guarderías de día para perros y residencias caninas, ¿son beneficiosas?

Parece algo novedoso, pero hace años que funcionan en otros países, especialmente en Estados Unidos… las guarderías de día para perros.

En otros países son instalaciones similares a guarderías infantiles: tienen incluso canales propios de TV para animales, espacio de siesta o zonas diferenciadas de juego y recreo.

En principio parecen un sueño para nuestros perros, pero hay que ir con cuidado a la hora de seleccionarlas, ya que no siempre pueden beneficiar a nuestros animales.

¿Para qué perfil de perros pueden estar recomendadas?

  • Para perros con ansiedad por separación y en los que se quiera trabajar la independencia.

  • Perros muy inseguros o con miedos: les podría ayudar a relacionarse con otros perros, siempre de una buena manera.

  • Cachorros, para favorecer su socialización. A veces cuesta encontrar otros perros de la misma edad y puede ser un espacio ideal.

  • Perros con falta de estimulación, que no salen mucho, no se relacionan con otros animales o con el entorno.

¿Qué debemos mirar antes de llevar a nuestro animal?

  • Que el centro cuente con profesionales cualificados y, especialmente, que tengan buen manejo de los animales. Es relativamente fácil que, por excitación o carácter, puedan surgir peleas, por lo que es necesario saber si determinados perros pueden ir juntos o no, y distinguir cuándo es juego o cuándo está escalando en conflicto. Para ello se necesitan conocimientos.

  • Lo ideal es que se haga una prueba de compatibilidad el primer día para ver si es apto o no.

  • Que las instalaciones estén limpias, sean espaciosas, con suficientes camas, juguetes adecuados, espacios al aire libre y enriquecimiento ambiental.

  • Que los perros entren y salgan muy contentos, sin miedo ni rechazo a quedarse.

  • Que los grupos de perros se organicen en función del carácter de cada animal. Hay que tener cuidado al juntarlos: algunos son muy intensos, otros más temerosos… si el grupo no está equilibrado o no hay un buen manejo, puede ser contraproducente.

  • Es un plus que ayuden a trabajar conductas necesarias (control de impulsos, hábitos higiénicos, uso del transportín, inhibición de la mordida, etc.).

Si encontramos un espacio que cumpla todos estos requisitos, llevar a nuestro perro a la guardería puede ser algo muy beneficioso y divertido para él, además de mejorar su bienestar animal. Puede resultar como llevar a un niño a un parque infantil: allí encuentra amigos, vive experiencias positivas y se enriquece su calidad de vida.

En cambio, una mala experiencia puede tener el efecto contrario: un cachorro que viva algo negativo, o un perro miedoso que incremente sus temores, puede ver empeorado su estado.
Por lo tanto, un a las guarderías de día, pero cuidando mucho dónde y con quién dejamos a nuestros animales.