¿Con qué edad puede empezar a acompañar un perro en las terapias?

Un perro que acompaña en las terapias debe ser suficientemente maduro para tener controladas sus conductas higiénicas (pipis y cacas) y también tener su carácter definido (saber que no tiene miedos, que es fiable, que está bien educado, etc.). Esto sucede aproximadamente al año de vida, además necesitamos un tiempo para educarlo. La organización Internacional IAHAIO (International Association of Human-Animal Interaction Organization) , que aúna más de 100 entidades internacionales que realizan terapias, nos indica que un perro de terapia debe tener una edad mínima de 12 meses para empezar a realizar sesiones el solo.
Eso no significa que si tenemos un cachorro NO lo podamos llevar nunca a ninguna. Es recomendable llevarlo a alguna sesión para habituarlo al entorno donde trabajaremos o que lo expongamos, de manera controlada y gradual, a diferentes colectivos (salud mental, discapacidad intelectual, niños, etc.) pero jamás el peso de una sesión debería recaer en un cachorro hasta que este alcance su cierta madurez.
Puede suceder que después del todo el proceso de educación, socialización, exposición controlada, y todo el trabajo que supene criar un cachorro y prepararlo para ser un perro de acompañamiento a las terapias, resulte que nuestro perro NO SEA adecuado o bien para acompañar en las sesiones o para el colectivo con el que trabajemos. Hay que primar siempre el bienestar del animal y si llegado el caso el perro NO disfruta o no está preparado para las sesiones ser capaz de reconocerlo y NO trabajar con él.