Comprar un cachorro no garantiza tener un mejor perro

Muchas personas creen que empezar desde cero es la mejor forma de asegurarse un perro equilibrado. Pero la realidad es bastante más compleja
Cuando una familia nos llama porque está pensando en incorporar un perro a su vida, una de las frases que escuchamos con más frecuencia es:
«Queremos un cachorro para educarlo nosotros desde pequeño.»
Detrás de esta decisión suele existir una creencia muy extendida: que comprar un cachorro garantiza tener un perro más equilibrado, más obediente o con menos problemas de comportamiento que un perro adoptado adulto y que sobre todo vinculará más con nosotros. 

Sin embargo, después de más de veinte años trabajando con perros y familias, podemos afirmar que la realidad es bastante más compleja.

Un cachorro no es una hoja en blanco. De hecho, cuando llega a casa ya trae consigo una mochila cargada de experiencias, genética y aprendizajes tempranos que pueden influir enormemente en su desarrollo futuro.

La genética también importa

Muchas personas piensan que todo depende de la educación que recibirá el cachorro en casa. Sin embargo, la genética tiene un peso importante en aspectos como la sensibilidad al estrés, la capacidad de recuperación ante situaciones difíciles, la impulsividad o determinadas tendencias emocionales.

Al igual que ocurre en las personas, algunos rasgos pueden heredarse de los progenitores.

Por este motivo, incluso un cachorro criado con todo el cariño del mundo puede desarrollar miedos, inseguridades o dificultades de adaptación.

Las primeras semanas son fundamentales

Otro aspecto que solemos olvidar es que una parte muy importante del desarrollo del cachorro ocurre antes de que llegue a su nueva familia.

Las experiencias con la madre, la relación con sus hermanos, el entorno donde ha nacido o los estímulos que ha conocido durante las primeras semanas de vida tienen un impacto enorme en su comportamiento futuro.

Un cachorro que ha crecido aislado, con pocas experiencias o en un entorno poco enriquecido puede presentar dificultades que nada tienen que ver con la educación que reciba posteriormente.

Una mala experiencia puede marcarlo

Los cachorros tampoco están libres de sufrir experiencias negativas.

Un susto importante, una socialización inadecuada, encuentros desagradables con otros perros o situaciones que generen miedo durante los primeros meses pueden influir significativamente en su desarrollo emocional.

Por eso vemos perros que llegaron a casa siendo cachorros y que, pese a haber sido muy queridos por sus familias, presentan miedos, inseguridades o problemas de comportamiento en la edad adulta a pesar de haber sido comprados.

Educar un cachorro no es tan sencillo como parece

Existe además otra creencia muy habitual: que es más fácil crear vínculo con un cachorro.

Y aunque es cierto que veremos crecer al perro desde pequeño, eso no significa que el proceso sea sencillo.

Educar correctamente a un cachorro requiere tiempo, conocimientos y mucha paciencia.

Hay que enseñarle a quedarse solo, a gestionar la frustración, a relacionarse adecuadamente con personas y perros, a controlar la mordida, a realizar sus necesidades en el lugar adecuado y a afrontar con seguridad multitud de experiencias nuevas entre muchos otros.

Precisamente durante esta etapa es cuando se producen muchos de los errores que más adelante pueden convertirse en problemas de conducta.

La ADOPCIÓN, algo que no se puede descartar

A menudo descartamos la adopción porque pensamos que un perro adulto vendrá con problemas o que será más difícil crear un vínculo con él.

Nuestra experiencia nos dice que muchas veces es todo lo contrario.

Muchos perros adultos se adaptan extraordinariamente bien a sus nuevas familias y desarrollan vínculos tan fuertes como cualquier cachorro.

Además, en muchos casos ya conocemos mejor su carácter, su nivel de actividad, sus preferencias y sus necesidades, algo que resulta mucho más difícil de prever en un cachorro de dos meses.

Comprar un cachorro o adoptar un perro adulto son opciones válidas cuando se realizan de forma responsable.

Lo que sí creemos importante es desterrar la idea de que un cachorro de compra garantiza el éxito.